El día de ayer falleció la ecologista y activista social keniata Wangari Maathai, primera mujer africana en obtener el Premio Nobel de la Paz, en 2004.
Maathai estudió en Europa y fue la primera mujer en alcanzar un doctorado en el África Oriental, fue una científica destacada y pionera incansable en la lucha por el medio ambiente y los derechos de las mujeres. Después de una vida de inmensas amarguras y logros, falleció el domingo por la noche en Nairobi con 71 años, tras una larga batalla con el cáncer de ovarios.
La noticia ha entristecido a activistas y políticos de todo el planeta, quienes la consideraban “un icono del movimiento medioambiental”, ya que gracias a su esfuerzo fue posible una masiva reforestación del país con más de 30 millones de árboles.
Su marido pidió el divorcio en 1980 alegando que ella era “demasiado fuerte, obstinada y difícil de controlar”. En aquel momento, él no podía sospechar que en 2004 su mujer iba a convertirse en la primera mujer africana en ganar el premio Nobel de la Paz.
“Mama Mit”, en suaheli “madre de los árboles”, se unió sobre todo a las mujeres en las zonas rurales y en la lucha contra la deforestación de los bosques y la erosión de suelo. Su lucha la llevó a prisión, pero posteriormente su reconocimiento le hizo ser secretaria de medio ambiente en su país.
Maathai causó revuelo con protestas en el país, luchó contra la construcción de un complejo de edificios de 80 pisos en el centro del “pulmón verde” de Nairobi, el parque Uhuru. Ella ganó. El proyecto fracasó y en 1991 fue derribada la última valla que rodeaba el predio. En 1992 organizó una huelga de hambre con madres de presos políticos. Durante años, se enfrentó una y otra vez al régimen corrupto del presidente Daniel Arap Moi, quien la arrestó en varias oportunidades.
Entre ayer y hoy el reconocimiento no se ha hecho esperar. El presidente de EU de sangre keniata, Barack Obama, sumó ayer sus condolencias a las de la comunidad internacional por la muerte Maathai, al igual que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. El gobierno mexicano también lamentó la “irreparable pérdida” de Maathai, a través de un comunicado de la Secretaría de Relaciones de Relaciones Exteriores.
Esperamos que su fuerza trascienda y continúe inspirando a más activistas que desean que el mundo recupere su verdor.











